
Julio de 2025 quedará grabado en la memoria de Nicole Carvajal y su camino en el patinaje artístico. En Buenos Aires, Argentina, la estudiante de nuestro colegio conquistó el título de campeona panamericana 2025 en la modalidad Mini Inline, sumando una medalla dorada que refleja años de sacrificio, entrenamiento y sueños perseguidos con determinación.
Este triunfo no solo representa un logro personal para Nicole, sino que también le aseguró un lugar en los Juegos Sudamericanos de Brasil, programados del 4 al 10 de agosto. Sin embargo, como ocurre con muchos deportistas chilenos, el desafío ahora trasciende lo deportivo: reunir los recursos económicos necesarios para representar al país en esta nueva competencia internacional.
Han sido días intensos, según describe su familia tras el regreso desde Argentina. La alegría del triunfo se mezcla con la realidad de un deporte que, pese a sus logros, sigue siendo autofinanciado y requiere el esfuerzo constante de atletas y familias que apuestan por sus sueños.
Nicole comenzó su camino en el patinaje artístico a los tres años y medio, y a los seis ya competía oficialmente. Desde entonces, tenía claro su objetivo: formar parte de la selección nacional. Para lograrlo, se prepara día a día con largas horas de entrenamiento, de lunes a lunes, en una rutina que exige disciplina y sacrificio.
“Cuando participé del selectivo y me informaron que estaba seleccionada, estaba muy feliz, ya que tendría la oportunidad de conocer otros países y representar a Chile”, comenta Nicole.
Para ella, lo más hermoso de su disciplina es “competir, celebrar, disfrutar cada clase, compartir con mis compañeras y conocer mucha gente, hacer nuevos amigos”. Sin embargo, reconoce que no todo es fácil: “Lo más difícil es lograr los objetivos, clasificar a los nacionales e internacionales”.
El apoyo que hace posible los sueños
El pilar fundamental de su carrera ha sido el apoyo familiar. “Mi mamá es mi todo… ella me apoya, me acompaña, me anima y me cobija cuando a veces no tengo los resultados que yo espero. Va a todos mis entrenamientos aunque esté enferma, cansada o agotada”, relata Nicole con evidente gratitud.
Este esfuerzo se vuelve aún más admirable considerando las circunstancias económicas. El patinaje artístico es un deporte costoso y completamente autofinanciado, lo que exige creatividad para costear cada competencia. Rifas, ventas de completos y donaciones son algunas de las estrategias que la familia ha utilizado para seguir adelante. “Gracias a Dios siempre hay personas que me apoyan, a las cuales agradezco mucho”, explica su madre.
Su madre expresa con emoción: “Como mamá y familia de Niky, sentimos un gran orgullo. Siendo tan chiquita, tiene tan claros sus sueños y proyectos, que solo toca apoyarla para que cumpla cada uno de ellos y siga dándonos tantas alegrías”.
Los objetivos de Nicole son claros y ambiciosos: “Seguir creciendo en el patinaje, competir muchas veces, representar a Chile, ser más conocida y un referente para otras niñas que quieran patinar. Y sentir el apoyo de mi querido colegio y profesores”.
Su visión trasciende el éxito individual. Nicole aspira a convertirse en una inspiración para futuras generaciones de patinadoras, contribuyendo al desarrollo de esta disciplina que, pese a sus logros internacionales, aún lucha por mayor reconocimiento y apoyo en Chile.
Los Juegos Sudamericanos de Brasil representarán una nueva oportunidad para que Nicole demuestre que el talento chileno puede brillar en cualquier escenario. Con la experiencia ganada en Buenos Aires y el respaldo de su familia y comunidad educativa, se prepara con la misma determinación que la llevó a conquistar el oro panamericano.
Como colegio, felicitamos a Nicole por este extraordinario logro y le deseamos el mayor de los éxitos en Brasil. Su historia es un testimonio de que los sueños, cuando van acompañados de trabajo duro y apoyo familiar, pueden superar cualquier obstáculo. En un país donde los deportistas de alto rendimiento enfrentan constantes desafíos de financiamiento, Nicole Carvajal representa la esperanza y el talento de una generación que no se rinde ante las dificultades. Su medalla dorada en Buenos Aires es más que un logro deportivo; es la prueba de que, con esfuerzo y determinación, los sueños chilenos pueden brillar en cualquier rincón del mundo.